FSC-CCOO Ferroviario | 21 mayo 2026.

1º de Mayo de 2026: Derechos, no trincheras

  • No hay democracia sin derechos laborales, y no hay derechos sin un sindicalismo de clase fuerte que actúe como muro de contención contra la precariedad
  • Los derechos no se regalan, se conquistan con la lucha colectiva y están en juego, no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidad de nuestras democracias

30/04/2026.
1º de Mayo de 2026: Derechos, no trincheras.

1º de Mayo de 2026: Derechos, no trincheras.

Desde el Sector Ferroviario de CCOO, nos sumamos un año más a la conmemoración del 1º Mayo bajo el lema "Derechos, no trincheras: Salarios, vivienda y democracia". En un contexto internacional marcado por la inestabilidad bélica y el cuestionamiento del derecho internacional, el sindicato reafirma su compromiso con la paz y la justicia social, exigiendo que la Unión Europea actúe como un actor valiente en la defensa de los derechos humanos.

Frente al avance de discursos de odio y posiciones reaccionarias que amenazan nuestra convivencia, la clase trabajadora ferroviaria responde con unidad y democracia. No hay democracia sin derechos laborales, y no hay derechos sin un sindicalismo de clase fuerte que actúe como muro de contención contra la precariedad.

El sindicalismo, como actor global, reafirma su compromiso con la paz, la justicia social y la cooperación entre los pueblos.

Pero también asistimos a una amenaza creciente: el avance de la ultraderecha, en España y en el mundo, que no es una opción política más: es un proyecto que cuestiona derechos fundamentales, alimenta el odio y debilita la democracia.

Frente a quienes promueven el odio, el sindicalismo defiende la igualdad, la convivencia y los derechos humanos. Sin diversidad no hay democracia. Sin democracia no hay derechos laborales.

Nuestra defensa de la igualdad y la diversidad es innegociable. Desde el Sector Ferroviario, trabajamos por la visibilidad y dignidad de las personas trans y por la erradicación de cualquier violencia machista o racista en los centros de trabajo.

En otro orden de cosas, el acceso a una vivienda digna se ha convertido en una emergencia social para las familias ferroviarias y la juventud; por ello, este 1º de Mayo clamamos por una intervención pública que acabe con la especulación. 

España debe afrontar, además, retos estructurales que requieren respuestas de Estado: la emergencia climática, la vertebración territorial, el reto demográfico —que afecta especialmente a jóvenes y personas migrantes— y el refuerzo de los servicios públicos, deben reforzar las garantías de igualdad y cohesión social. España tiene una oportunidad inmejorable para mejorar la competitividad de su modelo productivo, reequilibrando económica y socialmente el territorio y mejorando la calidad del empleo, de la mano de las energías renovables. El ferrocarril debe ser el eje vertebrador de una transición ecológica justa. Defendemos un modelo de ferrocarril público y social que garantice la cohesión territorial y el futuro del planeta.

Por último, los avances logrados en los últimos años demuestran que otra política económica y laboral es posible. El diálogo social ha permitido mejorar el empleo, reducir la temporalidad y subir salarios. Pero no es suficiente, por eso es el momento de consolidar y profundizar las reformas progresistas que den continuidad a las realizadas los últimos años.

Este 1º de Mayo, salgamos a la calle. Porque los derechos no se regalan: se conquistan con la lucha colectiva y están en juego no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidad de nuestras democracias.