Mujeres en el sector ferroviario

  • Esta crisis sanitaria en la que está sumida la sociedad está suponiendo una convulsión de extraordinaria magnitud en el ámbito social y económico de nuestro país, al igual que en el resto del mundo, ya que este virus no entiende de fronteras.

12/06/2020. Pepa Páez, secretaria general del Sector Ferroviario de la Federación de Servicios a la Ciudadanía (FSC) de Comisiones Obreras. Revista Trabajadora, n. 70 (junio de 2020).
Pepa Páez, secretaria general del sector ferroviario de FSC-CCOO

Pepa Páez, secretaria general del sector ferroviario de FSC-CCOO

Esta crisis sanitaria en la que está sumida la sociedad está suponiendo una convulsión de extraordinaria magnitud en el ámbito social y económico de nuestro país, al igual que en el resto del mundo, ya que este virus no entiende de fronteras.

En el caso del sector ferroviario, esta situación está golpeando con mayor o menor fuerza a todos los subsectores y empresas que lo conforman, pues si bien las empresas principales o las que prestan un servicio público por concesión de las administraciones locales o autonómicas no están padeciendo directamente la pérdida de empleo, al realizar servicios esenciales que tienen que estar garantizados, sí que lo están haciendo las empresas auxiliares o servicios directamente relacionados con el ocio y/o el turismo, donde sí que se ha dejado notar la paralización de la actividad y ha repercutido directamente en el empleo, dando lugar a numerosos expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) de reducción o suspensión.

Este escenario está siendo especialmente crudo para quienes trabajan en los trenes o tranvías turísticos, operadoras privadas de transporte de mercancías por ferrocarril, servicios auxiliares de atención al cliente y venta de billetes y el servicio de restauración a bordo de los trenes, un caso especialmente grave, este último, porque ha estado a punto de dejar en el desempleo a casi dos mil personas, trabajadoras y trabajadores que se iban a quedar atrás de no ser por la presión y las gestiones que, tanto en el ámbito político como empresarial, se han realizado desde las diferentes estructuras sindicales, consiguiendo un desenlace que, sin ser una solución ideal, permite tener un atisbo de esperanza de poder recuperar cargas de trabajo y no dejar a nadie en la calle, una solución en la línea del mensaje que, desde los partidos que forman la coalición del Gobierno, se viene reiterando día tras día: en la salida de esta crisis lo importante son las personas, nadie se debe de quedar atrás y es algo que desde el sector ferroviario se considera indiscutible, que una empresa pública, como es el caso de Renfe, debía de actuar como un paraguas, como un escudo social que alejara a estos compañeros y compañeras de la amenaza de la pérdida de sus empleos.

En esta crisis sanitaria no se puede perder de vista la perspectiva de género porque, si hay algo que se puede adelantar, es que las mujeres son más vulnerables en situaciones de crisis, debido a que se parte de una situación de desigualdad y discriminación. Las mujeres sufren mayores tasas de desempleo, parcialidad, temporalidad, brecha salarial y tienen empleos más precarios. Siendo el ferroviario un sector altamente masculinizado, ha sido precisamente en los ámbitos donde la brecha de género es menor: la limpieza, atención al cliente y servicios a bordo donde se han presentado el mayor número de expedientes de regulación de empleo.

Por este motivo, hoy más que nunca, se debe exigir que se introduzcan en los convenios colectivos medidas en pro de hacer efectiva la igualdad en el acceso al empleo y en la promoción profesional, negociando medidas que impulsen la conciliación y la corresponsabilidad, así como una política educativa que fomente la eliminación de los roles profesionales y sociales de hombres y mujeres, que facilite que, en un futuro no muy lejano, exista un porcentaje importante de mujeres maquinistas, en talleres o en puestos de dirección.

No quiero dejar pasar la ocasión de mirar a este sector, también desde el interno de esta organización sindical, con las gafas violetas. En medio de esta crisis sanitaria he sido elegida para ocupar la Secretaría General del Sector Ferroviario, integrado mayoritariamente por hombres, tanto en las plantillas como en la afiliación, lo que supone no solo un reto personal, que lo es, sino también la gran responsabilidad de abrir puertas a otras compañeras, posibilitar el acceso a puestos de responsabilidad y visibilizar a mujeres de gran valía que están preparadas para situarse en la primera línea de la negociación colectiva y dirigir esta organización.

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